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viernes, 24 de septiembre de 2010

El Ocho. Katherine Neville. 1988

Puntuación (de 0 a 10) = 4



Debe hacer unos 10 años que compré este libro en mi librería de siempre. El libro traía un error en la encuadernación y al pasar la página 150, se saltaba a la 300 y pico. Llevé el libro de vuelta, pero no había ningún otro ejemplar de El Ocho, así que me ofrecieron elegir entre esperar a uno nuevo o llevarme otro cualquiera. Pensé que la verdad es que lo que llevaba leído era muy aburrido, así que decidí pasar de él y lo cambié por uno de Noah Gordon.

Después de esto, ha habido muchas ocasiones en las que el libro se me acercaba por diversos caminos, pero siempre lo esquivé. Hasta este verano en que me quedé sin nada que leer, me ofrecieron este y acepté.

Definitivamente, mi primera impresión era correcta: el libro es una inmensa tontería. La historia es muy grande y muy épica pero nunca resulta creíble. Todo parece forzado e irreal. A las dos monjas les previenen contra un hombre malvado, lo conocen, lo odian y de repente es el mejor amigo y confesor de las dos. ¿De dónde ha salido eso? La trama tiene lugar en Francia a finales del XVIII principios del XIX, en 1973 en New York y en Argelia. No termina de estar mal situado, no es ese su mayor defecto.

Los personajes no son creíbles. Es imposible tragarse que todos estén en el ajo de esa manera y que todos se relacionen entre sí milagrosamente. A mi el libro me recuerda a los culebrones Venezolanos. Son una trama muy enrevesada y nada más. Sin guión, sin ambientación, sin personajes. Nada. Todo el libro se basa en sorpresas del tipo “Luis Alejandro es en realidad tu hermano y nunca lo has sabido”. Por favor.

domingo, 11 de octubre de 2009

Los ojos del Tuareg. Alberto Vázquez-Figueroa. 2000

Puntuación (de 0 a 10) = 4



Libro decepcionante. Nunca se hace pesado porque este hombre sabe hacer los libros entretenidos, pero ni de lejos es lo intenso que era su predecesor. Está escrito usando los personajes de la novela Tuareg, escrita 20 años antes, pero solo eso, el libro no tiene nada que ver ni en forma ni en fondo.

De nuevo el desierto vuelve a ser el protagonista principal de la novela, pero solo aparece en un par de momentos. La mayor parte del libro está este hombre despotricando contra el Rally Dakar, con razón posiblemente, pero olvidandose de contar una historia. Es muy buena la escena en el pozo Ajamuk, detonante de toda la historia, pero lo mejor del libro es la cacería final de los mercenarios a los dos hermanos. Ahí si vuelve a aparecer el calor y la superioridad de los Tuareg, aunque se echa de menos algo más de la implacabilidad del desierto.

Los protagonistas son  la familia del inmouchar Gacel Sayah. Hombre, en los momentos en los que el desierto asoma, los personajes tienen más sentido. Cuando se les saca de ahí resultan menos creibles, más fuera de lugar.

El libro, ya que se deja leer, pues porque no hacerlo. Pero no deja de ser una pena que no se aproveche la historia todo lo que se podría.